El Eternauta, la icónica historieta argentina creada por Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López, ha vuelto al centro del debate cultural y político tras ser retirada de algunas escuelas por decisión del gobierno nacional. Considerada una obra maestra de la historieta latinoamericana, la historia narra una invasión alienígena sobre Buenos Aires que se convierte en una metáfora de la resistencia colectiva. El protagonista, Juan Salvo, es un símbolo del hombre común enfrentando lo desconocido y lo opresivo.

La remoción del cómic de programas educativos ha generado polémica, ya que durante años fue valorado por su fuerte contenido simbólico y su capacidad de enseñar historia, política y ciudadanía. Críticos del gobierno de Javier Milei consideran esta medida parte de una estrategia más amplia de recorte y revisión ideológica del material educativo, bajo el argumento de eliminar contenidos “politizados” de las aulas.

El legado político de Oesterheld, desaparecido durante la dictadura militar por su militancia en Montoneros, convierte a El Eternauta en una obra cargada de memoria histórica. Su mensaje sobre la importancia de la solidaridad frente a la amenaza —en contraposición con el héroe individualista típico— lo posiciona como una figura incómoda en el actual clima de exaltación del mérito personal y la libertad individual como valores supremos.