El Gobernador de Mendoza dio un discurso en la apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura y apenas mencionó a uno de los sectores productivos claves para la Provincia y su cultura.
En medio de un contexto marcado por la caída en el consumo de vino, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, generó malestar en el sector vitivinícola tras su discurso en la apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura. Durante su intervención, el mandatario apenas hizo referencia a la industria, considerada uno de los pilares productivos, económicos y culturales de la provincia.
La escasa mención fue interpretada por referentes del sector como una señal de desatención en un momento particularmente delicado, donde bodegas y productores enfrentan dificultades vinculadas a la baja en la demanda y a los costos de producción. La situación encendió críticas y reavivó el reclamo por políticas más activas que acompañen a una actividad clave para Mendoza.
En este contexto, el episodio contribuyó a elevar la tensión entre el Gobierno provincial y la industria vitivinícola. Mientras desde el sector insisten en la necesidad de medidas concretas para sostener la actividad, la falta de definiciones claras en el discurso oficial dejó interrogantes sobre el lugar que ocupará la vitivinicultura en la agenda económica de la gestión.







