Las protestas contra el presidente Rodrigo Paz dejaron nuevos incidentes en el centro paceño, en medio de bloqueos, escasez de combustible y reclamos por la renuncia del mandatario.

La crisis política y social en Bolivia sumó este lunes una nueva jornada de violencia en la ciudad de La Paz, donde manifestantes y efectivos policiales protagonizaron enfrentamientos en distintos puntos del centro de la capital.

Las protestas fueron encabezadas por sectores vinculados a la Central Obrera Boliviana (COB), organizaciones campesinas y agrupaciones vecinales que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Durante la movilización se registraron detonaciones de petardos y cartuchos de dinamita, mientras la Policía respondió con gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.

Los incidentes ocurrieron luego del ingreso de columnas provenientes de El Alto, Pampahasi y la zona sur paceña, en una jornada marcada por bloqueos, falta de transporte público y escasez de combustible. Además, la Policía alertó sobre la presencia de personas encapuchadas y posibles explosivos dentro de las marchas.

En medio de la escalada del conflicto, Rodrigo Paz volvió a defender la vía del diálogo, aunque advirtió que hará respetar la Constitución frente a quienes rechacen negociar. También anunció una reducción del 50% en los salarios del Poder Ejecutivo como parte de un paquete de medidas de austeridad ante la crisis.

Las organizaciones movilizadas condicionaron cualquier instancia de negociación a la anulación de las órdenes de detención emitidas contra dirigentes sindicales, entre ellos Mario Argollo, referente de la COB que actualmente permanece en la clandestinidad.

La cuarta semana de protestas comenzó con más de 50 bloqueos en rutas de los departamentos de La Paz, Oruro, Cochabamba, Potosí y Santa Cruz. Mientras el gobierno insiste en abrir canales de diálogo, distintos sectores comenzaron a debatir públicamente la posibilidad de avanzar con medidas de excepción ante el agravamiento de la situación.