La tregua fue impulsada por Estados Unidos tras contactos con los líderes de ambos países y busca abrir una instancia de conversación, aunque persisten advertencias y posiciones enfrentadas.

El alto el fuego por diez días entre Israel y Líbano comenzó a regir este jueves tras el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, luego de mantener conversaciones con Joseph Aoun y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

La tregua entró en vigencia por la tarde en Estados Unidos, lo que corresponde a la noche en Argentina y la medianoche en Medio Oriente. Según explicó Trump, el acuerdo representa una oportunidad para avanzar hacia la paz y anticipó que planea invitar a ambos líderes a la Casa Blanca para profundizar el diálogo.

Desde Israel, Netanyahu sostuvo que el objetivo del cese del fuego es continuar las negociaciones, aunque aclaró que las fuerzas israelíes mantendrán su presencia en el sur del Líbano dentro de una zona de seguridad, con el fin de prevenir ataques y garantizar control territorial.

En las horas previas a la entrada en vigor del acuerdo, las fuerzas israelíes intensificaron sus operaciones y aseguraron haber atacado cientos de objetivos vinculados a Hezbolá, incluyendo lanzadores, bases y combatientes en el sur libanés.

Desde ese espacio, fuentes cercanas al grupo advirtieron que cualquier tregua debe implicar el cese total de las acciones militares israelíes en todo el territorio, sin excepciones ni libertades de movimiento, lo que marca las tensiones aún vigentes.

En paralelo, el líder hutí Abdul-Malik al-Houthi expresó su respaldo a Hezbolá y al Líbano, criticó a Estados Unidos e Israel y alertó sobre posibles consecuencias regionales, en un escenario que continúa siendo frágil pese al inicio de la tregua.