La senadora de La Libertad Avanza celebró el envío del proyecto del gobierno al Congreso y defendió un tope de horas pagas para la actividad sindical, generando tensiones con el sindicalismo.
La presidenta del bloque de senadores nacionales de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, detalló este jueves uno de los puntos centrales de la reforma laboral que el gobierno envió al Congreso: un límite de diez horas mensuales pagas para que los delegados sindicales puedan ejercer funciones gremiales durante su jornada laboral.
Durante su intervención en el cierre del Seminario Propymes, organizado por el Grupo Techint, Bullrich afirmó: “Van a tener un límite de diez horas mensuales pagas. El resto, a laburar”, al enfatizar la necesidad de que estos representantes mantengan una parte prioritariamente vinculada a sus tareas dentro de la empresa.
La senadora explicó además que si los delegados exceden ese tope de horas para actividades gremiales, el tiempo extra será descontado proporcionalmente de sus salarios, con el objetivo, según dijo, de equilibrar el derecho a la representación sindical con las obligaciones laborales de cada trabajador.
Bullrich remarcó que esta medida responde a la idea de que los delegados “siguen siendo trabajadores y no solo delegados”, insistiendo en compaginar las funciones sindicales con la productividad y el trabajo efectivo dentro de las empresas.
Además de referirse a las horas pagas para delegados, Bullrich defendió otros puntos del proyecto y subrayó que la reforma contempla sanciones más severas para los bloqueos y ocupaciones de plantas fabriles, considerados infracciones graves en la iniciativa oficial.
El anuncio se da en un contexto de fuerte debate con sectores sindicales que ya anticipan resistencias a las modificaciones propuestas, marcando un choque entre el Ejecutivo y las organizaciones gremiales por el rumbo de la regulación laboral.







