La esposa de Nicolás Maduro pidió al juez federal de Nueva York ser trasladada a una residencia privada con vigilancia permanente mientras recibe tratamiento por afecciones cardíacas.
Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro y ex primera dama de Venezuela, solicitó a la justicia federal de Nueva York que le conceda prisión domiciliaria debido a problemas de salud, principalmente vinculados con su sistema cardíaco. La defensa propuso que permanezca en una residencia privada bajo vigilancia armada las 24 horas, monitoreo mediante GPS, restricciones para las visitas y control de sus comunicaciones.
Los abogados Mark E. Donnelly y Andrés Sánchez realizaron el pedido ante el juez federal Alvin K. Hellerstein y sostuvieron que un centro de detención no ofrece las condiciones adecuadas para la recuperación que necesitaría Flores después de una eventual intervención médica. Según la presentación, la defensa planteó la solicitud ante las autoridades estadounidenses, que se opusieron a la medida.
De acuerdo con el escrito judicial, Flores no tenía antecedentes de problemas físicos relevantes ni tomaba medicamentos antes de su detención. Sin embargo, desde su ingreso al centro penitenciario comenzó a recibir cuatro fármacos y el 29 de julio sufrió un episodio de unos 30 minutos caracterizado por una fuerte presión en el pecho. Especialistas consultados por la defensa consideraron que podría haberse tratado de un episodio cardíaco de gravedad.
Los letrados indicaron que Flores necesita nuevos estudios para determinar el estado de su corazón y plantearon la necesidad de realizarle al menos un procedimiento invasivo, como un cateterismo. También señalaron que perdió más de 11 kilos desde su encarcelamiento y que continúa presentando debilidad, episodios de taquicardia, dificultad para respirar, dolores en el pecho y mareos.
La defensa agregó que la ex primera dama duerme entre tres y cuatro horas por noche y tiene dificultades para descansar debido a las condiciones del centro de detención. Además de los argumentos médicos, sus abogados cuestionaron la acusación y plantearon cuestiones vinculadas con la inmunidad internacional, al tiempo que aseguraron que Flores no registra antecedentes penales, no representa un peligro para la comunidad y no existe riesgo de fuga.
Flores y Maduro fueron detenidos el 3 de enero por fuerzas estadounidenses y enfrentan cargos por narcotráfico, lavado de dinero y corrupción, acusaciones que ambos rechazan. El proceso se encuentra en la etapa previa al juicio, cuyo inicio está previsto para el 1 de junio de 2027, mientras que el 17 de noviembre se realizará una audiencia para analizar los pedidos de la defensa destinados a desestimar el caso.







