El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció una estrategia para profundizar el aislamiento económico de Teherán y advirtió sobre posibles represalias contra los países que colaboren con el régimen iraní.
Estados Unidos presentó una nueva estrategia de presión económica contra Irán, denominada Operación Paria Económico, con la que busca restringir aún más las fuentes de financiamiento de Teherán y aumentar el costo de las operaciones comerciales vinculadas con el país.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, advirtió que las empresas y países que mantengan relaciones económicas con Irán podrían quedar expuestos a las sanciones de Washington. La iniciativa contempla medidas sobre sectores como los activos digitales, la tecnología, el oro, la aviación y el transporte marítimo.
La ofensiva podría afectar especialmente a países que mantienen vínculos comerciales con Irán y, al mismo tiempo, relaciones estratégicas con Estados Unidos, entre ellos Emiratos Árabes Unidos y Pakistán. Washington busca así reducir los mecanismos que permiten a Teherán sostener sus operaciones económicas pese a las restricciones internacionales.
China reaccionó contra la iniciativa y defendió sus relaciones comerciales con Irán. Las autoridades de Beijing cuestionaron las sanciones unilaterales y advirtieron que adoptarán las medidas necesarias para proteger sus intereses, al considerar que la cooperación bilateral se desarrolla dentro del derecho internacional.
Bessent evitó señalar directamente a los bancos chinos que facilitan operaciones vinculadas con Irán y tampoco incluyó a la economía china entre los principales objetivos de su anuncio. Esta postura fue interpretada por analistas como un intento de evitar una escalada de tensiones antes de una próxima reunión entre Donald Trump y Xi Jinping.
Irán enfrenta sanciones internacionales desde hace décadas y desarrolló mecanismos para sostener sus exportaciones, especialmente de petróleo hacia China. La nueva estrategia estadounidense apunta a cerrar parte de esas vías de financiamiento, mientras Washington sostiene que ninguna entidad que colabore con Teherán quedará fuera del alcance de sus medidas.







