El gobierno ordenó el envío de policías y militares a la capital tras un aumento de los delitos y un crimen que generó fuerte conmoción entre la población.

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, anunció el despliegue de 4.000 efectivos en Quito para reforzar las tareas de seguridad frente al crecimiento de la delincuencia común y del crimen organizado. El operativo contempla la incorporación de 2.000 policías y otros 2.000 militares en distintos sectores estratégicos de la capital.

El plan priorizará la vigilancia en horarios de mayor circulación de personas y en lugares considerados sensibles, como escuelas, estaciones de transporte público, mercados, bancos, centros comerciales y barrios. Además, se intensificarán los controles en los principales accesos a la ciudad y en corredores utilizados por organizaciones criminales, entre ellos la avenida Simón Bolívar.

El operativo también incluirá el despliegue de un centenar de vehículos y motocicletas, junto con veinte drones destinados a tareas de monitoreo y apoyo a las fuerzas de seguridad. Las autoridades señalaron que el objetivo es fortalecer la prevención del delito y responder con mayor rapidez ante hechos de violencia.

La decisión fue adoptada luego del hallazgo de un cuerpo decapitado colgado de un puente sobre la avenida Simón Bolívar, un episodio que provocó preocupación en Quito por tratarse de una modalidad delictiva que hasta ahora se asociaba principalmente con otras ciudades del país, como Guayaquil y Durán.

Al mismo tiempo, universidades de la capital manifestaron su inquietud por el aumento de robos, asaltos y otros hechos de inseguridad en las inmediaciones de sus campus, además de denunciar casos de estudiantes que habrían sido drogados. Las instituciones reclamaron una mayor intervención del gobierno para reforzar la seguridad en esas zonas.

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