El exmandatario no se presentó a la audiencia por una causa de presunta trata agravada de personas y el tribunal dispuso medidas judiciales en su contra.
La Justicia de Bolivia declaró en rebeldía al expresidente Evo Morales luego de que no asistiera a la audiencia inicial del juicio oral en su contra por un presunto caso de trata agravada de personas. La causa investiga una supuesta relación con una menor de edad durante su etapa al frente del país.
La decisión fue tomada por el Tribunal Primero de Sentencia de Tarija, encabezado por el juez Carlos Oblitas, tras constatar la ausencia del líder del Movimiento al Socialismo y de su equipo jurídico. La medida implica la emisión de una orden de captura, restricciones migratorias y otras disposiciones judiciales.
El presidente del Tribunal Departamental de Justicia de Tarija, Luis Esteban Ortiz, aseguró que se cumplieron todos los requisitos formales para dar inicio al proceso judicial. Morales permanece actualmente en la región del Chapare, uno de sus principales bastiones políticos y sindicales.
Según la fiscalía, el Ministerio Público reunió más de 170 pruebas para sostener la acusación contra el exmandatario. El fiscal departamental de Tarija, José Mogro, afirmó que existe una base sólida para avanzar con el juicio por trata agravada.
La defensa de Morales cuestionó el procedimiento judicial y justificó la ausencia del dirigente al señalar supuestas irregularidades en la notificación. El abogado Wilfredo Chávez sostuvo que el proceso responde a una persecución política vinculada a la crisis interna que atraviesa Bolivia.
En la misma línea, el letrado Nelson Cox denunció una utilización política de la Justicia y aseguró que la causa comenzó durante la administración de Luis Arce. Desde el entorno del exmandatario insisten en que las acusaciones buscan debilitar su figura de cara al escenario político boliviano.







