La Justicia estadounidense analiza cómo se organizó el intento de atentado y si el detenido actuó solo o con apoyo.
La investigación por el intento de ataque contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una cena de corresponsales avanza con nuevos detalles sobre la planificación del hecho. Según las autoridades, el episodio habría sido preparado con varios días de anticipación y con conocimiento del lugar donde se desarrollaba el evento.
El principal sospechoso, Cole Tomas Allen, de 31 años, fue detenido tras el tiroteo y quedó a disposición de la Justicia. De acuerdo con la reconstrucción oficial, el hombre viajó desde California hasta Washington en un trayecto que incluyó un tramo en tren hasta Chicago antes de continuar hacia la capital.
Uno de los elementos que refuerza la hipótesis de premeditación es que el acusado se hospedó en el mismo hotel Hilton donde se realizaba la gala, un encuentro que reúne a periodistas, empresarios y dirigentes políticos. Para los investigadores, este dato sugiere que el atacante tenía información previa sobre el evento y su logística.
El secretario de Justicia en funciones, Todd Blanche, confirmó que el detenido portaba dos armas de fuego que habrían sido adquiridas en los últimos dos años. Además, indicó que la principal línea de investigación apunta a que el objetivo era atacar a funcionarios del gobierno, incluido el propio presidente.
“Parece que se propuso atacar a personas que trabajan en el gobierno, probablemente incluido el presidente”, sostuvo el funcionario en declaraciones públicas, al referirse a las primeras conclusiones del caso.
Con el sospechoso bajo custodia, la investigación se centra ahora en determinar si actuó en soledad o con algún tipo de apoyo, además de establecer cómo logró ingresar armado al evento y si existieron señales previas que pudieran haber anticipado el ataque.







