El índice alcanzó el 3,4% y cortó la tendencia de desaceleración que el gobierno buscaba consolidar a comienzos de año.
La inflación de marzo en Argentina se ubicó en 3,4% y registró un repunte respecto de los meses anteriores, en un contexto de persistente presión sobre los precios y expectativas aún inestables en la economía.
El dato significó una interrupción en el proceso de desaceleración que el gobierno pretendía afianzar durante el inicio del año, y volvió a posicionar la variación mensual por encima del 3%, un umbral considerado clave por analistas.
Entre los principales factores que explican la suba se destacan los aumentos en rubros como educación, transporte y alimentos, además de la incidencia de variables externas que impactan sobre los costos internos.
En ese marco, economistas advierten que la dinámica inflacionaria seguirá condicionada por ajustes pendientes en distintos sectores y por el escenario internacional, lo que podría sostener niveles elevados en el corto plazo.
A esto se suma la incertidumbre en torno a las expectativas, que continúan siendo un elemento central en la formación de precios y dificultan una baja más sostenida del índice general.
Pese a este escenario, desde el oficialismo mantienen la proyección de una desaceleración en los próximos meses, apoyada en el rumbo de la política económica y en la expectativa de una mayor estabilidad.







