El banco de inversión proyectó una fuerte desaceleración de los precios, mejora de la actividad y equilibrio fiscal, aunque alertó por posibles tensiones cambiarias en el próximo año.

Goldman Sachs difundió un nuevo informe sobre las perspectivas económicas de América Latina y dedicó un apartado destacado a la Argentina. El banco anticipó una combinación de menor inflación, continuidad del ajuste fiscal y crecimiento económico, en un escenario que considera más estable que en años recientes, aunque no exento de riesgos.

Según el análisis, la inflación mostraría una desaceleración marcada tras dos años de niveles de tres dígitos. Para el cierre de 2025, el índice se ubicaría en torno al 30,6%, mientras que para 2026 la proyección baja al 20%, lo que implicaría el menor registro en más de una década. No obstante, el informe advierte que persisten riesgos al alza, principalmente vinculados a eventuales presiones cambiarias.

En materia de actividad, Goldman Sachs estimó que el PBI crecería 4,4% en 2025 y 2,7% en 2026. El impulso estaría explicado por una recuperación de la inversión y del consumo, favorecida por el aumento de los salarios reales y condiciones financieras más favorables que en los últimos años.

El documento también destacó que el crecimiento de 2026 dependerá menos de factores estadísticos heredados y más del desempeño propio de la economía. En ese sentido, señaló que la mejora estaría asociada a una mayor productividad, impulsada por la desregulación, las reformas estructurales y un marco más amigable para las empresas y la inversión.

En el plano fiscal, el banco consideró que el gobierno mantendría su compromiso con la disciplina de las cuentas públicas, con la posibilidad de alcanzar un presupuesto equilibrado por tercer año consecutivo. Además, evaluó que el resultado electoral del oficialismo fortalecería la gobernabilidad y abriría margen para avanzar en reformas laborales, tributarias y previsionales a partir de 2026.

Finalmente, el informe concluyó que el escenario argentino muestra avances significativos en términos de estabilidad y previsibilidad, aunque subrayó que la evolución del tipo de cambio y el ritmo de la desinflación seguirán siendo factores clave a monitorear durante el próximo año.