Especialistas y organismos internacionales destacan que inmunizarse contra enfermedades prevenibles es fundamental para mejorar la calidad de vida a medida que la población envejece.

La posibilidad de vivir más tiempo es uno de los logros más notables de la salud pública moderna, pero expertos señalan que no basta con la longevidad: es crucial que esos años se vivan con buena salud y calidad de vida. Un elemento central para lograrlo es la vacunación a lo largo de la vida, especialmente en edades avanzadas. 

El plan global de la Década del Envejecimiento Saludable 2020-2030 impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye el acceso a vacunas esenciales como una estrategia clave para proteger a las personas mayores de enfermedades infecciosas, ya que estas inmunizaciones han demostrado ser eficaces, seguras y disponibles. 

En Argentina, el Calendario Nacional de Vacunación ofrece gratuitamente la vacuna antigripal a grupos priorizados, entre ellos las personas mayores de 65 años y quienes tienen factores de riesgo, con el objetivo de reducir complicaciones, hospitalizaciones y mortalidad asociadas a la influenza. Este año se amplió la disponibilidad de una formulación adyuvantada que genera una respuesta inmunológica más robusta. 

La vacunación en la adultez y la vejez no solo protege contra infecciones agudas, sino que puede contribuir a disminuir el impacto de enfermedades respiratorias crónicas, que tienden a deteriorar la salud de los órganos y sistemas con el tiempo. Esto es especialmente relevante porque la población mayor de 60 años sigue creciendo y para 2050 se espera que supere ampliamente a la de niños pequeños. 

Especialistas subrayan que la inmunización debe integrarse dentro de una estrategia más amplia de cuidado integral, que también incluya alimentación saludable, actividad física regular y vínculo social, para aspirar no solo a más años de vida, sino a más años con bienestar y autonomía. 

En síntesis, la vacunación es hoy considerada una herramienta eficaz y accesible para favorecer un envejecimiento saludable, reduciendo riesgos y fortaleciendo la capacidad del organismo ante las infecciones más comunes en edades avanzadas.