El ajuste económico por parte del Gobierno Nacional no frena, y continúan los recortes presupuestarios en sectores fundamentales del sistema público. Entre estos, se destacan las reducciones partidarias en materia de salud y obras.

El Gobierno Nacional continúa profundizando su política de ajuste económico, con nuevos recortes presupuestarios que afectan directamente a áreas clave del sistema público. En esta nueva etapa, los sectores más perjudicados son la salud pública y las obras de infraestructura, generando preocupación entre trabajadores, especialistas y ciudadanos que dependen de estos servicios esenciales.

En materia de salud, los recortes implican la paralización de programas, la falta de insumos en hospitales y la reducción del personal contratado. Esto agrava una situación ya delicada, especialmente en regiones donde el sistema sanitario se sostiene con recursos limitados. La falta de inversión compromete la atención básica y pone en riesgo la vida de miles de personas.

Por otro lado, la suspensión y desfinanciamiento de obras públicas impacta en el empleo y en el desarrollo regional. Muchas construcciones quedaron inconclusas, desde rutas hasta escuelas y centros comunitarios, dejando a numerosas familias sin trabajo y a comunidades enteras sin acceso a servicios fundamentales. Este retroceso compromete el crecimiento a mediano y largo plazo.

Frente a este escenario, diferentes actores políticos y sociales comenzaron a manifestar su rechazo. Las críticas apuntan a que el ajuste, lejos de ordenar las cuentas, está desmantelando el Estado y debilitando la red de contención social. La discusión sobre el modelo económico actual se intensifica, mientras crece el malestar en vastos sectores de la población.