Casi todas las personas han experimentado alguna vez un déjà vu: esa extraña sensación de que algo que estamos viviendo ya lo vivimos antes. Aunque dura apenas unos segundos, puede dejarnos pensando durante horas. Pero, ¿qué es realmente?

El término “déjà vu” viene del francés y significa “ya visto”. Es una ilusión de familiaridad: sentimos que ya estuvimos en una situación que, en realidad, es completamente nueva. No es un recuerdo verdadero, pero se siente como uno.

Los científicos aún no tienen una explicación definitiva, pero una de las teorías más aceptadas dice que se trata de un “cortocircuito” en el cerebro. Específicamente, se cree que se activa la parte del cerebro que reconoce experiencias pasadas, aunque no haya una memoria real.

Otra teoría sugiere que es una especie de desincronización temporal entre los hemisferios del cerebro o entre la percepción y la memoria. Algo así como ver una película con el audio desfasado.

El déjà vu también se ha relacionado con el estrés, la fatiga o incluso con la creatividad. Algunas personas lo experimentan con más frecuencia que otras, y también hay vínculos con ciertos tipos de epilepsia.

Aunque todavía no sabemos con exactitud por qué ocurre, el déjà vu sigue siendo una muestra fascinante de lo complejo que es nuestro cerebro. Un pequeño error que, por un instante, nos hace cuestionar el tiempo y la realidad.