El psiquiatra Enrique De Rosa habló sobre los controvertidos chats que salieron a la luz, los cuales involucran a dos de los principales acusados en el caso. Durante la entrevista, De Rosa brindó su perspectiva profesional sobre el impacto de este tipo de comunicaciones en el ámbito clínico, y cómo estos mensajes pueden influir en la percepción pública y judicial de los involucrados. 

Los chats entre Agustina Cosachov y Carlos Díaz, que sugieren un posible encuentro sexual con Diego Maradona, podrían generar serias complicaciones legales y éticas para la psiquiatra. En una entrevista, el psiquiatra Enrique De Rosa abordó los riesgos asociados a este tipo de situaciones. De Rosa explicó que en una relación profesional de salud, existe una asimetría inherente, donde el médico tiene una posición de poder sobre el paciente. Esto hace que cualquier tipo de interacción fuera del ámbito terapéutico pueda resultar inapropiada y poner en peligro la integridad del vínculo profesional.

El especialista subrayó que, si bien pequeños gestos como aceptar un regalo pueden ser inofensivos, cualquier tipo de acercamiento en el terreno sexual constituye un abuso de poder. Según De Rosa, el paciente, incluso si expresa cariño o admiración, no está en condiciones de defenderse adecuadamente de esta dinámica, ya que está en una situación de vulnerabilidad. Además, hizo hincapié en que en la medicina general, cuando un profesional explota la idealización que el paciente tiene de él, se produce una ruptura del contrato ético, lo cual compromete la relación terapéutica.

En cuanto a las implicancias legales para Cosachov, De Rosa afirmó que si se comprueba que hubo una relación sexual, se estaría hablando de un abandono de paciente, ya que el profesional no habría cumplido con su deber de proporcionar una atención adecuada. Esto podría ser considerado negligencia o impericia, lo que tendría consecuencias serias. El psiquiatra también destacó que es crucial analizar todos los elementos de la situación, no solo los chats, para determinar si hubo una relación fuera del marco profesional o si, como argumentó la defensa, se trató simplemente de una conversación irónica.