La posibilidad de dividir el juicio oral en la causa Hotesur-Los Sauces generó una ola de preocupación que llegó desde los fiscales hasta el propio palacio de Justicia, mientras la Cámara de Casación se prepara para definir el futuro judicial de Cristina y Máximo Kirchner.
Hay un clima de tensión instalado en el mundo judicial argentino a raíz de la causa Hotesur-Los Sauces. La posibilidad de que el juicio oral se divida está sacudiendo a los fiscales, que ya lo dijeron en público, pero también llegó a inquietar a sectores de la Corte Suprema. Cuando la preocupación sube hasta ese nivel, la causa adquiere una dimensión que va más allá de lo meramente procesal.
En el centro de la escena aparece Máximo Kirchner, cuya situación judicial depende en gran parte de lo que la Cámara de Casación resuelva en los próximos días. Ese tribunal tiene que tomar una decisión que, según todos los indicios, va a marcar un antes y un después en el proceso. La presión sobre los jueces de Casación es evidente.
La causa investiga a Cristina Kirchner y a otros miembros de su familia por presuntas irregularidades en el manejo de las empresas hoteleras Hotesur y Los Sauces, radicadas en Santa Cruz. Según Clarín, la preocupación que hoy existe en distintos niveles del poder judicial es una señal clara de lo que está en juego con la decisión que se viene.







