Con Cornejo al frente del gobierno, la provincia registra un aumento de la inseguridad con robos y arrebatos cada vez más frecuentes, el cierre de más de 1.000 empresas en los últimos dos años y un crecimiento de la pobreza que se refleja en las calles y en la vida cotidiana de los mendocinos.

Mendoza atraviesa un escenario de creciente preocupación por la inseguridad, con robos y arrebatos cada vez más frecuentes que impactan directamente en la vida cotidiana de los mendocinos. La situación genera un clima de alerta en distintos sectores de la provincia.

Bajo el gobierno de Alfredo Cornejo, la problemática de la seguridad se consolida como una de las principales demandas sociales. Vecinos y comerciantes advierten sobre el aumento de hechos delictivos y la falta de respuestas efectivas.

El avance de la inseguridad no solo afecta la tranquilidad de la población, sino también el desarrollo de las actividades económicas, generando incertidumbre y dificultades para sostener el trabajo diario.

Además, la provincia enfrenta el cierre de más de 1.000 empresas en los últimos dos años y un crecimiento de la pobreza que se refleja en las calles, profundizando un contexto complejo que impacta en la vida de los mendocinos.