Analistas de la Fundación Libertad y Progreso señalaron que el IPC se mantuvo en 2,9% y destacaron la caída de algunos precios estacionales y la moderación en la evolución de la canasta básica.
Tras conocerse que la inflación de febrero fue de 2,9%, economistas de la Fundación Libertad y Progreso analizaron la evolución del índice y el comportamiento de la canasta básica, y señalaron algunos indicios de desaceleración en los precios.
Julián Neufeld destacó que por primera vez en ocho meses la inflación no aumentó respecto del mes anterior. Según explicó, durante febrero se registró una caída en los precios de los bienes estacionales, mientras que los bienes regulados y el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas fueron los principales factores que impulsaron el resultado final del índice.
El economista sostuvo que el dato podría reflejar el inicio de una moderación en el impacto que tuvo la depreciación del peso durante el segundo semestre del año pasado sobre los precios de la economía.
En ese sentido, consideró que la desaceleración inflacionaria podría consolidarse si el Banco Central mantiene una política monetaria prudente y acompaña el crecimiento de la oferta monetaria con la evolución de la demanda de dinero.
Por su parte, Tomás Amerio analizó el comportamiento de la canasta básica alimentaria y la canasta básica total. Señaló que en febrero la primera aumentó 3,2% mensual, mientras que la segunda registró una suba del 2,7%, levemente por debajo del índice general de precios.
El economista también remarcó que, en términos interanuales, ambas canastas muestran una desaceleración respecto del año pasado: la alimentaria acumula un aumento del 37,6% y la total del 32,1%, cifras inferiores a las variaciones superiores al 40% y 50% que se registraban a comienzos de 2025.






