El gobierno provincial, en manos de Alfredo Cornejo, enfrenta dificultades para sostener el funcionamiento del sistema educativo en medio de reclamos por salarios, infraestructura y financiamiento. En el inicio del ciclo lectivo, las advertencias por el deterioro del poder adquisitivo docente y las necesidades de las escuelas vuelven a poner presión sobre la administración provincial.
La gestión del gobernador Alfredo Cornejo atraviesa un escenario de creciente tensión en el sistema educativo de Mendoza, en medio de reclamos por salarios, infraestructura escolar y financiamiento. Con el inicio del ciclo lectivo, las demandas de docentes y comunidades educativas volvieron a instalar el debate sobre las condiciones en las que funcionan las escuelas.
Entre los principales cuestionamientos aparece el deterioro del poder adquisitivo de los docentes, que advierten sobre la dificultad de sostener los ingresos frente a la inflación. Los reclamos salariales se suman a pedidos de mejoras en las condiciones laborales y a la necesidad de actualizar acuerdos paritarios.
A la par de la discusión salarial, también se multiplican las advertencias sobre el estado de la infraestructura educativa. Directivos y docentes señalan la necesidad de avanzar con obras de mantenimiento, ampliaciones y mejoras edilicias para garantizar el normal desarrollo de las clases.
En este contexto, el gobierno provincial enfrenta el desafío de sostener el funcionamiento del sistema educativo mientras intenta administrar los recursos disponibles y responder a las demandas del sector, que vuelven a poner presión sobre la administración encabezada por Cornejo.






