El presidente apuntó contra los industriales, a los que vinculó con el proteccionismo, y defendió la apertura económica como herramienta para bajar precios.
El presidente Javier Milei volvió a cargar contra un sector del empresariado al que acusó de actuar al amparo del “nacionalismo” para obtener rentabilidades excesivas. A través de su cuenta en X, sostuvo que algunos industriales “se asocian con empresaurios para robar a los argentinos de bien” y celebró publicaciones que cuestionaban supuestos sobreprecios.
En sus mensajes, el mandatario apuntó con ironías hacia Paolo Rocca, titular del grupo Techint, y hacia Javier Madanes Quintanilla, en el marco de un debate más amplio sobre costos industriales y márgenes de rentabilidad. También respaldó declaraciones del CEO de Neumen, quien había reconocido públicamente que en el sector de neumáticos existieron márgenes muy elevados.
El jefe de Estado justificó la apertura importadora como una vía para reducir precios y terminar con lo que definió como ganancias extraordinarias protegidas por barreras comerciales. En ese sentido, reiteró cuestionamientos a empresarios que —según su visión— operaron con mercados cautivos y poca competencia.
La polémica se da en medio del conflicto por el cierre de la planta de Fate en Virreyes, partido de San Fernando, y el despido de 920 trabajadores. Tras el anuncio, el gobierno dictó la conciliación obligatoria por 15 días para retrotraer la situación y suspender las cesantías mientras se desarrollan negociaciones.
En paralelo, el ministro de Economía, Luis Caputo, también había cuestionado semanas atrás los precios de la indumentaria en el mercado local, en un cruce con la industria textil. El enfrentamiento entre el Ejecutivo y sectores industriales suma así un nuevo capítulo en el debate por la competitividad y la política comercial.






