Virginia Mercado admitió que mintió y ocultó información clave para entorpecer la causa por el asesinato de Paulina Lebbos, ocurrido en 2006 en Tucumán.
A casi 20 años del crimen de Paulina Lebbos, su mejor amiga, Virginia Mercado, reconoció haber obstruido a la justicia mediante mentiras y omisiones relevantes durante el proceso judicial que investigó el asesinato.
La confesión se produjo en el marco de un juicio abreviado realizado de manera virtual, a partir de un acuerdo entre la fiscalía y la defensa, ante el juez Patricio Prado. En la audiencia, la imputada admitió su responsabilidad por el delito de encubrimiento agravado.
Mercado, quien fue la última persona en ver con vida a Lebbos, se limitó a responder las preguntas del magistrado y afirmó que no tenía nada más que agregar, sin realizar consideraciones adicionales sobre su accionar en el caso.
El juez cuenta con un plazo de diez días hábiles para evaluar el acuerdo alcanzado. De ser homologado, se espera la imposición de una pena de tres años de prisión de ejecución condicional, en función de la admisión de los hechos por parte de la acusada.
La imputación se remonta a su declaración como testigo en el juicio oral de 2018, cuando falseó datos sobre horarios y vínculos personales, incluido su supuesto desconocimiento de la relación con César Soto, señalado como principal sospechoso en la causa.
Según la acusación, las inconsistencias no fueron producto del paso del tiempo sino de una conducta deliberada para desviar la investigación del crimen ocurrido en San Miguel de Tucumán, lo que llevó a que la defensa aconsejara a Mercado reconocer el encubrimiento.






