Comparte los primeros lugares junto a Buenos Aires y Córdoba, con altos niveles de robos y delitos violentos, y muestra la falta de respuestas del gobierno provincial para frenar el problema, en un momento de fuerte movimiento turístico interno.
A pesar del contexto, las medidas oficiales resultan insuficientes para contener el avance del delito, y la falta de una estrategia integral de prevención y control profundiza el malestar social. Vecinos y referentes locales señalan la escasa presencia policial en zonas clave y la demora en la implementación de políticas de seguridad sostenidas.
La situación se agrava en un momento de alto movimiento turístico interno, cuando Mendoza recibe visitantes de todo el país y la demanda de seguridad se vuelve aún más sensible. En ese marco, la inseguridad no solo afecta la vida cotidiana de los mendocinos, sino que también pone en riesgo la imagen de la provincia como destino turístico.
Finalmente, el posicionamiento de Mendoza entre las provincias más inseguras expone la falta de respuestas claras del Ejecutivo provincial frente a un problema que se profundiza. Mientras los delitos continúan en aumento, crecen los reclamos por mayor presencia del Estado, planificación y decisiones concretas que permitan recuperar la tranquilidad.






