En lugar de destinar más fondos a la seguridad, el gobernador priorizó la pauta, en contradicción con lo que él mismo reconoció. El escenario se da en medio de reclamos constantes, sobre todo en el Gran Mendoza: “Acá entran y salen como si nada, la policía no llega”, contó un vecino de Guaymallén.
El reconocimiento del propio mandatario sobre la gravedad de la situación contrastó con el destino de los recursos públicos, en un contexto marcado por robos reiterados, hechos de violencia y reclamos vecinales en distintos puntos del Gran Mendoza. Vecinos de departamentos como Guaymallén advierten que la inseguridad se volvió parte de la rutina cotidiana.
“Acá entran y salen como si nada, la policía no llega”, relató un vecino de la zona, reflejando una percepción extendida entre quienes denuncian demoras en la respuesta policial y falta de patrullaje constante. Las quejas se repiten en barrios residenciales y zonas comerciales, donde comerciantes y familias reclaman mayor protección.
Mientras tanto, el aumento del gasto en comunicación oficial abrió un debate sobre las prioridades del Ejecutivo provincial, especialmente luego de que el propio Cornejo señalara la necesidad de enfrentar con mayor firmeza el problema de la inseguridad. La asignación de fondos a pauta en este escenario fue interpretada por sectores opositores y organizaciones sociales como una contradicción entre el diagnóstico y las decisiones de gobierno.
El escenario plantea interrogantes sobre el uso de los recursos públicos en un momento en el que la demanda social apunta, de manera urgente, a fortalecer la seguridad y garantizar mayor tranquilidad en los barrios mendocinos.






