A más de un año de su detención, la situación del gendarme argentino Nahuel Gallo sigue sin resolverse y se mantiene como un punto sensible en la relación bilateral entre Argentina y Venezuela.

Nahuel Gallo, integrante de la Gendarmería Nacional Argentina, fue detenido en Venezuela cuando había ingresado al país por motivos personales, según denuncian su familia y autoridades argentinas.

Desde entonces, su situación fue calificada como una detención arbitraria, sin información clara sobre cargos concretos ni garantías judiciales, lo que despertó preocupación tanto a nivel local como internacional.

La reciente liberación de presos políticos en Venezuela reavivó las expectativas de su entorno, que espera que el caso del gendarme pueda resolverse dentro de ese mismo proceso de distensión.

El Gobierno argentino mantiene gestiones diplomáticas y reclamos ante organismos internacionales, mientras la familia insiste en la urgencia de una solución humanitaria que permita su regreso.

El caso de Gallo se transformó en un símbolo de las tensiones regionales y de los límites del diálogo diplomático en escenarios de alta conflictividad política.