La tonelada del metal rojo superó por primera vez los USD 13.000, impulsada por tensiones geopolíticas, restricciones de oferta y expectativas de mayor demanda global.

El cobre registró un salto histórico en los mercados internacionales y superó por primera vez los USD 13.000 por tonelada, en un contexto de creciente tensión global y señales de escasez de oferta. El fuerte repunte consolida al metal como uno de los recursos con mayor proyección para la minería argentina, en un escenario de transición energética y reconfiguración de las cadenas de suministro.

Los contratos a tres meses en Londres alcanzaron un récord de USD 13.387,50 por tonelada, con subas superiores al 3% en una sola jornada. El movimiento estuvo impulsado por la expectativa de que Estados Unidos avance con nuevos aranceles al cobre refinado, lo que provocó una aceleración de envíos e inventarios hacia ese país y redujo la disponibilidad para el resto del mundo.

Analistas del mercado advierten que este traslado masivo de stocks debilitó el rol histórico de los inventarios como “amortiguador” ante shocks de oferta. A eso se suman dificultades para aumentar la producción minera, accidentes en grandes yacimientos y tensiones en las fundiciones, que enfrentan menores márgenes y escasez de materia prima.

El rally del cobre se da además en un contexto favorable para los metales básicos en general. El índice que agrupa a los principales seis metales industriales alcanzó su nivel más alto desde 2022, mientras que la demanda vinculada a energías renovables, redes eléctricas, centros de datos e inteligencia artificial refuerza las perspectivas de consumo sostenido.

En paralelo, la debilidad del dólar y el mayor apetito por riesgo en los mercados financieros también contribuyeron al alza de los precios. A pesar de que algunos analistas consideran que los valores actuales lucen elevados frente a la oferta y demanda inmediatas, otros sostienen que el trasfondo geopolítico y la seguridad de suministro justifican el nuevo piso de precios.

Para Argentina, este escenario refuerza el atractivo del cobre como uno de los pilares de su desarrollo minero a mediano y largo plazo. Con proyectos de gran escala en distintas etapas y un mercado internacional cada vez más ajustado, el metal rojo vuelve a ocupar un lugar central en la agenda económica y productiva.