El régimen enfrenta desafíos por la fuerte suba de precios y el impacto de la depreciación de su moneda en la vida cotidiana.

El régimen iraní atraviesa una coyuntura económica compleja marcada por un aumento sostenido de la inflación y una fuerte depreciación de su moneda, el rial, lo que ha provocado un amplio debate público y respuestas oficiales ante el descontento social. 

En las últimas semanas, el rial alcanzó niveles récord de debilidad frente al dólar, profundizando la presión inflacionaria y generando aumentos significativos en los precios de alimentos y bienes de consumo básico, situación que afecta directamente el poder de compra de los hogares. 

La dinámica económica también se vio reflejada en cambios en la conducción de la política monetaria: las autoridades designaron a un nuevo gobernador del Banco Central, Abdolnasser Hemmati, con el objetivo de estabilizar la moneda y ajustar las políticas económicas a las necesidades actuales del país. 

En este contexto, las autoridades han destacado la importancia de escuchar las preocupaciones de diversos sectores y reafirmado la intención de implementar medidas que ayuden a contener la inflación y mitigar los efectos más duros sobre la población. 

Según medios internacionales, la situación económica ha motivado protestas y movilizaciones en diferentes ciudades, y también llevó a que grupos sociales y estudiantes se expresen en demandas por mejoras en la calidad de vida, reflejando la profundidad de los desafíos que enfrenta la economía iraní. 

Frente a ese panorama, el gobierno asegura que trabaja en estrategias que permitan estabilizar el tipo de cambio, moderar el ritmo de los precios y promover un diálogo con sectores afectados para construir soluciones que impacten positivamente en el día a día de la población.