El escándalo en torno al manejo de la Asociación del Fútbol Argentino escaló al plano institucional con la decisión del Gobierno de involucrarse de lleno en el conflicto. A horas de asumir su banca en el Senado, Patricia Bullrich anunció que impulsará una investigación sobre el funcionamiento interno del organismo que conduce Claudio “Chiqui” Tapia.
La futura senadora, que dejará su cargo en el Ejecutivo tras convertirse en una de las figuras más influyentes del oficialismo, apuntó sin rodeos: aseguró que la AFA opera con “discrecionalidad total” y que existen “irregularidades graves” que ameritan la intervención del Congreso.
“Me voy a concentrar desde el Senado en estudiar la transparencia de la asociación. Hay muchas irregularidades”, afirmó en diálogo con Radio Mitre, al tiempo que acusó a la entidad de mantener a los clubes “de rehenes” y de sostener un sistema de votación “indirecto y opaco”.
Sus declaraciones se producen en paralelo a un clima de tensión creciente entre dirigentes del fútbol, clubes disconformes con decisiones recientes y un Gobierno que ya venía siguiendo de cerca los movimientos de la AFA, especialmente tras la sanción a Estudiantes de La Plata por dar la espalda a Rosario Central en un partido reciente. Bullrich calificó ese castigo como “desproporcionado” y “absurdo”.
La dirigente también cuestionó el círculo de poder alrededor de Tapia: “Está lleno de figurones con fortunas millonarias”, lanzó. Y fue incluso más lejos al comparar la lógica interna de la entidad con “un mecanismo extorsivo” que condiciona proyectos, desde las sociedades anónimas deportivas hasta la asignación de títulos.
Si bien evitó hablar de una posible intervención estatal, dejó abierta la puerta al analizar las herramientas legales disponibles. “El país va hacia el orden. La AFA, hacia atrás”, sintetizó.
En paralelo, Bullrich confirmó que mantiene conversaciones institucionales con Victoria Villarruel, la vicepresidenta, y ratificó que el traspaso al nuevo Servicio Penitenciario porteño avanza, así como el plan para demoler la cárcel de Devoto una vez finalizado el traslado a Marcos Paz.
Con su desembarco en el Senado, Bullrich moverá la disputa política al centro del Congreso. Y el Gobierno, con ella como punta de lanza, formaliza así una ofensiva inédita sobre el corazón del fútbol argentino.






