El reconocido cineasta Woody Allen volvió a hablar con nostalgia y admiración sobre una de las figuras más importantes de su vida personal y profesional: Diane Keaton. En una entrevista concedida en el marco de una retrospectiva de su obra realizada en París, el director neoyorquino recordó los años de colaboración junto a la actriz y definió su vínculo como uno de los más auténticos y productivos de su carrera.


“Fue la mejor compañera que tuve en toda mi carrera. Trabajar con Diane siempre fue un placer, una inspiración constante”, confesó Allen, quien la dirigió en películas icónicas como Annie Hall (1977), Manhattan (1979), Sueños de un seductor (1972) y La última noche de Boris Grushenko (1975). La química entre ambos fue tan fuerte que trascendió la pantalla, convirtiéndose en una de las duplas más recordadas del cine moderno.


El director destacó que Keaton no solo aportaba talento, sino una energía contagiosa y un sentido del humor inigualable. “Diane podía iluminar cualquier set de filmación. Su forma de ver la vida, su espontaneidad y su elegancia natural la hacían única”, expresó. También recordó con ternura los inicios de ambos en los escenarios de Nueva York, cuando compartían sueños y proyectos sin imaginar que años después se convertirían en referentes de una generación.


Aunque su relación sentimental fue breve, la amistad entre Allen y Keaton se mantuvo intacta durante décadas. El cineasta aseguró que aún mantienen contacto y que siente un profundo cariño por ella: “Sigue siendo alguien muy importante para mí. Nos une algo que va más allá del cine”.


Durante el homenaje parisino, se proyectó una copia restaurada de Annie Hall, la película que les valió el Oscar y que consolidó a ambos como íconos culturales. El público celebró con emoción el reencuentro simbólico entre el director y su musa, una dupla que marcó una época y que aún hoy sigue inspirando a nuevas generaciones de artistas.


Con este recuerdo, Woody Allen volvió a reivindicar la importancia de Diane Keaton en su vida y en su obra: una actriz brillante, una amiga leal y una cómplice creativa irrepetible.