Uruguay está a punto de marcar un hito histórico en la región: el Parlamento votará este miércoles la aprobación definitiva del proyecto de ley de eutanasia y muerte médicamente asistida, que convertiría al país en el primero de América Latina en legalizar esta práctica.
La iniciativa, que ya cuenta con media sanción y un amplio respaldo social, establece el derecho de toda persona mayor de edad, lúcida y con una enfermedad grave, incurable o irreversible a solicitar asistencia médica para poner fin a su vida de manera voluntaria, digna y sin sufrimiento.
El proyecto fija un estricto protocolo ético y sanitario, con evaluaciones médicas y psicológicas obligatorias, y la intervención de varios profesionales antes de autorizar el procedimiento. Además, contempla la objeción de conciencia para los médicos que decidan no participar.
“Se trata de respetar la libertad individual y el derecho a decidir sobre el final de la propia vida”, explicaron los legisladores impulsores del texto, que destacaron el consenso alcanzado entre distintos partidos políticos.
De aprobarse, Uruguay se sumará a un grupo reducido de países, entre ellos España, Bélgica, Países Bajos y Canadá, que reconocen legalmente la eutanasia como una opción dentro del marco de los cuidados paliativos y la autonomía personal.
Organizaciones de derechos humanos y asociaciones médicas valoraron el debate como un avance en materia de dignidad y libertad, mientras sectores religiosos y conservadores manifestaron su rechazo al considerar que la norma “banaliza la vida humana”.
Con esta ley, Uruguay reafirma su perfil progresista y pionero en políticas sociales, como ya ocurrió con la legalización del aborto, el matrimonio igualitario y la regulación del cannabis. El país podría así abrir el camino a una nueva discusión ética en toda América Latina sobre el derecho a una muerte digna.






