Un estudio presentado en la Academia Estadounidense de Pediatría reveló que los controles médicos habituales pueden identificar casos de asma en niños que nunca habían recibido un diagnóstico. La investigación muestra que las pruebas simples, aplicadas en comunidades con alta prevalencia de la enfermedad, permiten detectar síntomas tempranos y evitar complicaciones.
Los investigadores analizaron a 650 niños en visitas de control entre 2021 y 2024 en clínicas móviles de zonas urbanas. Descubrieron que un 35% de los menores sin diagnóstico previo presentaba factores de riesgo, y que un 24% de ellos finalmente fue confirmado con asma. La tos nocturna, el uso de inhaladores previos y la dificultad para ejercitarse fueron algunos de los indicadores más frecuentes.
En total, un 8% de los niños evaluados tenía asma no diagnosticada y otro 18% ya había recibido la etiqueta médica. Los hallazgos destacan la magnitud del subdiagnóstico y la importancia de incorporar chequeos específicos en los controles pediátricos de rutina.
El entorno en el que viven los niños fue determinante: más de la mitad de los no diagnosticados residía en viviendas con moho, roedores, cucarachas o humedad, condiciones que agravan los síntomas respiratorios. Para los especialistas, identificar estos desencadenantes ambientales es esencial para diseñar tratamientos efectivos.
“El asma es altamente tratable si se diagnostica temprano y con un enfoque que contemple el ambiente del hogar”, explicó la doctora Karen Ganacias, de MedStar Health. Los autores remarcaron que estas pruebas pueden reducir desigualdades en salud y mejorar la calidad de vida infantil en comunidades vulnerables






