Un análisis reciente reveló que la instalación obligatoria de cámaras traseras en autos nuevos redujo a la mitad los accidentes graves que involucran a menores. Los especialistas destacan la efectividad de la medida, aunque advierten que aún persiste un riesgo elevado en vehículos más antiguos.
Según datos presentados en la reunión anual de la Academia Estadounidense de Pediatría, los choques en reversa provocaban cada año unas 210 muertes y 15.000 lesiones, principalmente en niños pequeños que no podían ser vistos desde los espejos convencionales.
Tras la normativa federal de 2018 en Estados Unidos, que exigió la incorporación de cámaras de reversa en todos los vehículos nuevos, las muertes infantiles se redujeron un 78% y las lesiones graves bajaron un 62%. Los investigadores analizaron casos de menores de 5 años entre 2011 y 2024 y confirmaron una caída sostenida en los accidentes.
La doctora Natalie Drucker, autora principal del estudio, subrayó que se trata de “un progreso emocionante y necesario hacia la prevención de lesiones en una población vulnerable”, aunque remarcó la necesidad de instalar estos dispositivos en los autos más viejos. Incluso sugirió que podrían implementarse subsidios estatales para acelerar la adaptación.
Si bien la evidencia muestra resultados positivos, los expertos recordaron que la supervisión adulta sigue siendo clave. “Estos eventos continúan ocurriendo y exigen atención y esfuerzos de defensa para promover la seguridad de los niños”, concluyeron los autores del estudio






