Lo que alguna vez fue un procedimiento simple y seguro, hoy queda marcado por errores que erosionan la confianza pública en la capacidad del Estado. Los documentos emitidos en la serie “AAL” presentan inconsistencias técnicas que comprometen su uso en aeropuertos y consulados. Un hecho de semejante escala jamás se había registrado en gestiones previas y obliga a implementar medidas de emergencia con alcance internacional.

La falla salió a la luz tras detectarse múltiples rechazos en controles migratorios, donde los pasaportes de la serie cuestionada no lograban superar las verificaciones de seguridad. En cuestión de días, el problema escaló a nivel internacional: consulados argentinos en distintos países comenzaron a recibir denuncias de connacionales imposibilitados de renovar permisos de residencia, inscribir estudios o incluso regresar al país con normalidad.

En territorio nacional, el impacto se tradujo en largas filas en las delegaciones del Registro Nacional de las Personas y en un colapso de la demanda de turnos. Ciudadanos que habían planificado viajes familiares, compromisos laborales o médicos en el exterior se encontraron con la incertidumbre de no saber si sus documentos eran válidos. El malestar se profundizó cuando se informó que el proceso de revisión podría demorar semanas.

La gestión oficial intenta contener la crisis con la implementación de pasaportes provisorios y la promesa de reimpresión gratuita para los afectados. Sin embargo, la magnitud del error deja a la vista serias falencias de control interno y una vulnerabilidad que impacta directamente en la reputación del país frente a organismos internacionales y aerolíneas.

Más allá de la respuesta inmediata, el episodio abre un debate más profundo sobre la capacidad del Estado para sostener estándares de seguridad en un documento clave para la identidad y la movilidad de los ciudadanos. Lo que era considerado un modelo eficiente y confiable de gestión ahora se encuentra bajo escrutinio, en medio de un escenario donde la confianza pública es un recurso cada vez más frágil.