La ministra calificó la grabación realizada en la Casa Rosada como una «impresionante maniobra de inteligencia», señalando que se trata de un plan deliberado destinado a desestabilizar al Gobierno. Según sus declaraciones, la acción no solo tiene fines políticos, sino también económicos. 

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, intensificó la polémica por la filtración de los audios de Karina Milei al informar que el Gobierno denunció a personas vinculadas a servicios de inteligencia rusos y señaló que también podría existir participación de actores de Venezuela. Con estas declaraciones, vinculó la difusión del material con un posible intento de desestabilización externa del Ejecutivo.

En una entrevista con el programa «Pan y Circo» de Radio Rivadavia, Bullrich calificó la grabación realizada en la Casa Rosada como un hecho sin precedentes que coloca al país en una situación de vulnerabilidad. La ministra definió la acción como una «impresionante maniobra de inteligencia» y aseguró que se trabajará de manera exhaustiva para esclarecer todos los detalles de lo sucedido.

Bullrich describió la estrategia de los responsables como una forma de tortura psicológica, entregando los audios de manera fragmentada, “como si fuese una serie”. Además, la funcionaria enmarcó el hecho dentro de un ataque más amplio contra el Gobierno, que incluiría maniobras económicas como la suba del dólar y agresiones simbólicas en actos oficiales. Para prevenir futuras filtraciones, reveló que se implementaron estrictas medidas de seguridad, como la prohibición de ingresar teléfonos a las reuniones de gabinete, y prometió una respuesta firme ante lo que calificó como un ataque de «la mafia».