En la antesala del Día Mundial de la Juventud, que se conmemora cada 12 de agosto, diversas organizaciones, especialistas y referentes sociales hacen un llamado a la sociedad para detenerse a reflexionar sobre los múltiples desafíos que enfrentan las nuevas generaciones en la actualidad. 

El 12 de agosto se celebra el Día Mundial de la Juventud, una fecha que busca promover la reflexión sobre los distintos desafíos que enfrentan las nuevas generaciones. Entre estos retos, uno de los más relevantes es el impacto que tiene el uso excesivo de las redes sociales en la salud mental de adolescentes y jóvenes, especialmente por la influencia de las imágenes y publicaciones que circulan en estas plataformas.

Un estudio reciente mostró que casi la mitad de los jóvenes argentinos se sienten abrumados por las redes sociales, y más de dos tercios califican su nivel de estrés como negativo. La doctora Valeria El Haj destacó que durante la adolescencia el cerebro está en una etapa delicada de desarrollo, en la que las áreas encargadas de las emociones, la toma de decisiones y la búsqueda de aceptación social aún maduran. Por ello, el uso intenso de redes puede afectar gravemente el bienestar emocional y psicológico.

Entre los efectos negativos se encuentra la constante comparación con imágenes idealizadas que circulan en internet, lo que puede perjudicar la autoestima y aumentar el riesgo de trastornos alimentarios. Además, la necesidad de validación mediante “me gusta” y comentarios puede generar dependencia emocional y provocar ansiedad o síntomas depresivos cuando las respuestas no son las esperadas. También afecta el descanso, ya que el uso nocturno de dispositivos interfiere con el sueño y provoca fatiga o problemas de concentración.

Pese a estar conectados permanentemente, muchos adolescentes se sienten solos, ya que las interacciones virtuales suelen ser superficiales y pueden debilitar los vínculos sociales reales. Además, la exposición a contenidos violentos o desinformación puede afectar negativamente su percepción del mundo. Por eso, es fundamental fomentar un uso consciente de las redes, establecer límites, promover el pensamiento crítico y mantener espacios de diálogo en familia, consultando a profesionales si se detectan señales de alerta. El compromiso colectivo es acompañar a los jóvenes para que utilicen la tecnología de manera saludable, cuidando su bienestar emocional y fortaleciendo sus relaciones en la vida real.