El interés por una alimentación más saludable, ética y sostenible ha impulsado un crecimiento notable en el consumo de productos basados en plantas. Desde hamburguesas sin carne hasta leches vegetales, la oferta se diversifica y gana terreno en supermercados y restaurantes.
Este auge se debe en parte a una mayor conciencia sobre el impacto ambiental de la industria ganadera. La producción de carne es una de las principales fuentes de gases de efecto invernadero, además de requerir grandes cantidades de agua y tierra.
Además, muchos consumidores buscan reducir su consumo de productos animales por razones de salud. Estudios han mostrado que una dieta basada en plantas puede reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer.
La industria ha respondido con innovación. Empresas como Beyond Meat e Impossible Foods han desarrollado productos que imitan la textura y sabor de la carne, pero a base de ingredientes vegetales. Esto ha permitido atraer a un público más amplio, no solo a veganos o vegetarianos.
Sin embargo, también existen críticas hacia estos productos ultraprocesados. Algunos expertos en nutrición advierten que no todos los alimentos «plant-based» son automáticamente saludables, y que es importante revisar etiquetas y moderar su consumo.
Aun así, el crecimiento del mercado plant-based parece imparable. Con más opciones, mejor sabor y mayor conciencia colectiva, esta tendencia podría redefinir nuestra forma de comer en las próximas décadas.





