Informes oficiales señalan un incremento de hasta 30% en robos y asaltos en Mendoza, mientras la planta de la Policía no cubre siquiera el 70% de las vacantes y el equipamiento escasea. Como resultado, los vecinos expresan su miedo en el día a día.

La situación actual pone en la mira la gestión en materia de seguridad del exgobernador y actual mandatario, Alfredo Cornejo. Durante sus períodos al frente del Ejecutivo provincial, se promovieron reformas que priorizaron el control político del sistema policial por sobre la inversión estructural en recursos humanos y materiales. Sin embargo, los resultados no lograron contener la escalada delictiva ni garantizar una presencia efectiva del Estado en las calles.

Además, los municipios reclaman mayor articulación con el Ministerio de Seguridad provincial, que ha delegado en los gobiernos locales responsabilidades sin presupuesto ni personal suficiente para abordarlas. Esta tensión interjurisdiccional ha derivado en una “fragmentación operativa” que, según expertos, debilita aún más la capacidad de respuesta frente al delito.

Mientras tanto, los mendocinos siguen esperando soluciones concretas. “Hace años que prometen seguridad y cada vez estamos peor. Ya ni denunciamos, porque no sirve de nada”, lamentó una vecina del departamento de Godoy Cruz.