Lo que comenzó como un pasatiempo de nicho se ha convertido en una industria global. Los e-sports o deportes electrónicos ahora generan ingresos superiores a muchas ligas deportivas tradicionales, con millones de seguidores alrededor del mundo.
Torneos como The International o la League of Legends World Championship congregan audiencias similares a las del Super Bowl. Los jugadores profesionales entrenan con rutinas específicas, nutricionistas, psicólogos y entrenadores tácticos.
Además, universidades y gobiernos ya reconocen a los e-sports como actividad profesional. En varios países, existen becas para gamers y se impulsan centros de alto rendimiento para el entrenamiento de equipos juveniles.
El desarrollo tecnológico ha sido crucial para esta evolución. Plataformas como Twitch o YouTube permiten monetizar contenido, y los avances en redes 5G mejoran la experiencia en tiempo real para jugadores y espectadores.
A futuro, se espera que los e-sports se integren aún más al ecosistema deportivo convencional, e incluso se discute su inclusión como disciplina oficial en los Juegos Olímpicos.






