Desde 2015, Leandro Santoro fue candidato en cinco elecciones consecutivas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: como vicejefe de Gobierno, legislador, diputado nacional, jefe de Gobierno y nuevamente como legislador en 2025.
Este recorrido repite el camino de Daniel Filmus, histórico candidato del kirchnerismo en CABA, quien también encabezó múltiples listas sin alcanzar el triunfo electoral. Ambos comparten una misma lógica de repetición de figuras sin renovación real en las boletas del peronismo porteño.
La estrategia de recurrir a figuras ya conocidas como Santoro y, en su momento, Filmus, revela una falta de recambio dentro del peronismo porteño, que no logra consolidar liderazgos nuevos ni captar a un electorado históricamente esquivo en la Ciudad. Esta repetición constante de candidaturas parece evidenciar una dificultad para construir proyectos políticos con arraigo territorial, diversidad generacional y propuestas diferenciadoras que conecten con las preocupaciones específicas de los vecinos porteños.
Además, la insistencia en candidaturas reiteradas puede provocar un desgaste en la imagen pública de los dirigentes, generando una percepción de oportunismo o falta de autocrítica dentro del espacio político. Mientras tanto, las fuerzas opositoras han sabido capitalizar esa debilidad presentando figuras nuevas o con perfiles más frescos, consolidando así su hegemonía en la Ciudad. La ausencia de una estrategia clara para competir en un territorio adverso deja al peronismo local atrapado en una lógica repetitiva que, hasta ahora, no ha dado resultados positivos.






