La Justicia argentina reabrió una causa contra el expresidente de Bolivia, Evo Morales, acusado de presunto abuso de menores y trata de personas. El caso había sido archivado en 2021 por falta de pruebas, pero nuevas evidencias permitieron que se reiniciara la investigación en los tribunales federales.
Según las denuncias, Morales habría mantenido relaciones con menores de edad bolivianas a las que accedía a través de una red de contactos, incluyendo familiares y colaboradores políticos. Algunas versiones sugieren que niñas eran ofrecidas como “regalos” para obtener favores o beneficios dentro del movimiento político que lideraba.
La reapertura del caso ha causado conmoción en el ámbito político sudamericano y ha provocado tensiones diplomáticas entre Argentina y Bolivia. Desde el MAS (Movimiento al Socialismo), partido de Morales, se denunció una campaña de persecución judicial con motivaciones políticas.
El gobierno argentino ha evitado tomar una posición directa sobre el caso, asegurando que respeta la independencia del Poder Judicial. Sin embargo, las implicancias diplomáticas de este proceso podrían afectar las relaciones bilaterales entre ambos países, especialmente en un contexto regional complejo.






