La economía argentina mostró señales de recuperación en febrero de 2025, con un crecimiento interanual del 5,7%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Este resultado positivo sorprende en un contexto global de desaceleración económica y refleja una reactivación de sectores clave como el comercio, la pesca, la industria manufacturera y la intermediación financiera.
Este repunte se da en un momento de fuertes ajustes macroeconómicos impulsados por el gobierno de Javier Milei, que ha aplicado una política de shock para reducir el déficit fiscal. Aunque los datos macroeconómicos son alentadores, los analistas advierten que el crecimiento todavía no se traduce completamente en mejoras para los sectores más vulnerables de la población.
La pobreza en el país aún afecta a más del 38% de los argentinos, lo cual revela una desconexión entre las estadísticas oficiales y la vida cotidiana de muchos ciudadanos. La inflación, aunque ha bajado en comparación con 2023, sigue siendo elevada, erosionando el poder adquisitivo de los salarios.
El gobierno ha resaltado estos indicadores como un logro de su gestión y una muestra de que sus medidas económicas están dando resultados. Sin embargo, desde la oposición se cuestiona la sostenibilidad de este modelo, considerando que muchas de las mejoras son aún frágiles y podrían revertirse si no se acompaña con políticas sociales.






