Geneviève Jeanningros, quien fue amiga cercana del Papa Francisco, se despidió de él con una profunda carga emocional, visiblemente conmovida y entre lágrimas. Su vínculo con el Papa no solo era de amistad, sino también de una conexión personal significativa, marcada por su historia familiar. 

Mientras los cardenales y obispos seguían el protocolo establecido para despedir al papa Francisco, Geneviève Jeanningros, una monja de 81 años, rompió el esquema y conmovió a todos los presentes. Amiga cercana del pontífice y sobrina de Léonie Duquet, una de las monjas secuestradas y desaparecidas durante la última dictadura militar en Argentina, Jeanningros se acercó al féretro del Papa en la Basílica de San Pedro, con una mochila al hombro, y rompió en llanto. Permaneció allí durante varios minutos, inmóvil y en silencio, en un gesto de despedida cargado de emoción. Nadie se atrevió a interrumpir ese momento tan íntimo y respetuoso.

Geneviève, conocida como «la enfant terrible» por Francisco, ha dedicado más de 50 años de su vida a ayudar a comunidades marginadas en Roma, particularmente a mujeres transexuales y feriantes de Ostia. Fue ella quien acercó al Papa a la comunidad trans, organizando su participación en audiencias papales. Durante la pandemia, Jeanningros trabajó junto al cardenal Konrad Krajewski en la gestión de asistencia a personas en situaciones de extrema vulnerabilidad. Además, facilitó la visita del Papa al parque de atracciones de Ostia, donde bendijo la «Virgen protectora del espectáculo ambulante y del circo».

La historia de Geneviève está marcada por la lucha por la memoria y la justicia. Como sobrina de Léonie Duquet, una de las víctimas del terrorismo de Estado en Argentina, Jeanningros se ha comprometido con la causa de los derechos humanos. En 2011, fue testigo en el juicio por los crímenes de lesa humanidad, donde se condenó a Alfredo Astiz. Su relación con Francisco fue siempre estrecha, y además de las visitas personales, Geneviève asistía regularmente a las audiencias papales, llevando a grupos LGBT+, nómades y artistas circenses. El lunes, su despedida del Papa, con lágrimas y oración, fue un acto de pureza y dignidad que tocó profundamente al mundo entero.