El gobernador santafesino, a través de la reforma tributaria, subió el Impuesto Inmobiliario Rural. Además, el mandatario ya había subido los impuestos a los Ingresos Brutos de los alquileres agropecuarios. Estas medidas generaron gran rechazo por parte de los trabajadores del sector.

El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, aplicó un aumento del 22% en el Impuesto Inmobiliario Rural como parte de su reforma tributaria, lo que generó un fuerte rechazo entre los productores agropecuarios. La medida se suma a la reciente suba en los impuestos a los Ingresos Brutos de los alquileres agropecuarios, lo que incrementa aún más la presión fiscal sobre el sector.

Las organizaciones rurales y trabajadores del campo expresaron su descontento, advirtiendo que estos aumentos afectan la rentabilidad y el desarrollo del sector productivo. Además, señalaron que la suba de impuestos no se traduce en mejoras en infraestructura ni en servicios esenciales para la actividad agropecuaria.

En este contexto, diversas entidades del agro analizan medidas de protesta para manifestar su descontento con el gobierno provincial. Advierten que, de continuar con esta política fiscal, la producción y la inversión en el campo santafesino podrían verse seriamente afectadas.