Tomar luz solar de manera regular y segura tiene múltiples beneficios para la salud física y emocional. La exposición a la luz natural estimula la producción de vitamina D, esencial para la salud ósea, inmunológica y muscular. Además, mejora el estado de ánimo y la calidad del sueño.
La luz solar regula el ritmo circadiano, ayudando al cuerpo a mantener ciclos estables de sueño y vigilia. Por eso, exponerse al sol por la mañana puede aumentar la energía y facilitar un descanso reparador durante la noche.
A nivel psicológico, la luz solar ayuda a prevenir y aliviar síntomas de depresión estacional. Su efecto estimulante sobre la serotonina, el neurotransmisor del bienestar, explica por qué estar al aire libre suele hacernos sentir más felices y relajados.
Sin embargo, es importante tomar el sol con responsabilidad. Exponerse entre 10 y 20 minutos al día, preferentemente en horarios suaves y con protección adecuada, es suficiente para obtener beneficios sin riesgos para la piel.
Incorporar momentos al aire libre en la rutina diaria, ya sea caminando, tomando un café o simplemente abriendo una ventana, es una forma sencilla de mejorar la salud desde lo natural.





